El estilo que torna a lo Kafkiano
El
último premio Nobel, Lászlo Krasznahorkai, tiene un juego gramatical
interesante; semejante al premio Nobel del año 2023 Jon Fosse (en su novela
Mañana y Tarde), y es la presencia de textos con oraciones subordinadas. Pero
Lászlo, sin decir que mejor que Fosse, logra transmitir mayor intensidad,
vehemencia y desorden, tal cual unas cavilaciones de una persona.
Empezar
a hablar sobre su uso de oraciones subordinadas resulta importante no sólo para
el autor, menciona que de esta manera logra replicar en texto los pensamientos,
sino para el lector descubrir el estilo de su escritura. Este estilo encaja con
mucha precisión con la literatura de Lászlo, en este caso con la novela Guerra
y Guerra; que lo traslada a lo kafkiano en cada párrafo.
Son
dos cosas importantes que mencionar de él al leer a Lászlo en su novela Guerra
y. Primero, la representación de los pensamientos. Es admirable como logra
transmitir una cavilación vertiginosa en las oraciones, el desorden, la
complejidad y lo absurdo (que hablaré en el siguiente), en sus cavilaciones no
sólo piensa, sino que multiplica, inventa, deshace, torna al inicio; lo logra a
la perfección sin la fractura brusca del punto seguido. Segundo, lo kafkiano. Kafka
es una presencia ubicua en su obra, dicho por él mismo; y se nota, se refleja en
su absurdísimo kafkiano, que se vive, se lamenta, es incomprensible y, peor
aún, con la imposibilidad de revelarse.
Los
dos puntos son Korin, su protagonista. Un hombre cuarentón con barreras
burocráticas y un exceso de reflexiones lo inundan en una tragedia: la muerte.
El existencialismo está casi en toda obra moderna, pero hace mucho que no se
tornaba a lo kafkiano, al que vive dentro de la atmosfera absurda sin asumirla
ni desafiarla. Korin es un simple archivador líder que debe morir, pero esa
ventura se experimenta en todas sus etapas, sin querer ser suprimida en ningún
momento.
La
academia sueca reconoce el premio Nobel a Lászlo argumentando que logra
reafirmar el poder del arte dentro de lo apocalíptico y, por supuesto, la
originalidad. Siempre es un gusto el mes de octubre conocer la persona
galardonada por la academia sueca, exalta la literatura y pone a vibrar las
páginas de los lectores para continuar en su descubrimiento, para decir ¿el
absurdo se vive o se desafía?
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