La nostalgia pendiente
Para mañana mi madre estará muerta y no hago más que experimentar su muerte a lo largo de mi vida. Es 30 años mayor que yo, y mañana tendrá 52 años para siempre. Hace 16 meses un cáncer de mama la consume por partes y sólo falta ella. Ahora sólo duerme con intensos dolores y un cuerpo incompleto. Su muerte la experimento hasta donde mi memoria logra recoger recuerdos de mi infancia. Una contaminada infancia que me prepara para su muerte, y ahora que va a morir, no sé cómo experimentar su vida. Cualquier persona joven que esté acercando a sus 20’s cree dotar una gran madurez hasta que tienen que afrontar la muerte de su madre. He sido testigo de muchos huérfanos en los que diverge la conducta de su edad; y suman fracasos justificados a la muerte que nacen esperando. Crecer con madre consiste en tener un alter ego de sombra, y la paciencia de convertirse en su deja vu permanente. La paciencia de tolerar la encarnación de sus recuerdos en mis días. De pequeña esc...