¿Cómo se lee hoy a Lolita de Nabokov?

            Una novela que navega por temas sensibles como el incesto, el machismo y, el peor de todos, la pedofilia, se lee de manera distinta por épocas. La narración por Humbert Humbert (HH), el profesor pederasta de la siniestra historia con Lolita, explora como se diluye la inhibición por las ninfas.

A pesar de que se lee desde varios ángulos predominan dos en las reseñas que se hacen al libro.

La primera es la denuncia pública, donde los lectores quieren resaltar un “intento” por Nabokov de escudriñar en el abuso de las menores en los hogares. Si se pretende leer con fidelidad la novela por el autor, este punto es inválido, porque Nabokov reconoce que no tiene ningún objetivo que no sea el estético (incluso lo criticaron por no “enseñar” nada con esa novela, y él respondió que no esperaba dar lecciones morales). Pero se valida este foco de lectura cuando exalta la posibilidad de abusos latentes que no se reconocen a la ligera.

La coyunda creada por HH hacia Dolores Haze resalta el dominio a una Lolita lívida y sin aliento después de la muerte de su madre; queda a manos de su padrastro con una latente lascivia por pubescentes. En esta historia Nabokov arremete con la historia real de Sally Horner que fue raptada por un mecánico en 1948. Esto nos explica, que a pesar de no tener alguna intención de denuncia la novela Nabokov sí la expresa en la misma.



La segunda vista que lee a Lolita es el hastío, desprecio, abominación y cancelación de la novela. En este extracto de tiempo (actualidad) coincide con los movimientos posmodernos que inhala toda posibilidad de denuncia y señalamiento posible dentro de la era digital y exceso (mucho exceso) de información. Estas prematuras denuncias hacen que se pierda (lo ya mencionado, que era el principal objetivo del autor) la apreciación estética de la obra, que logre turbar los sentimientos de las personas lectoras. Una prosa que te aliviana, detalles que no dan espacio a la casualidad; desde los nombres de los protagonistas hasta las placas de los automóviles de Quilty.

Su cancelación por la novela y lectores, y la injusta al autor, no es nueva, pero los motivos de hoy son más violentos sin presagios de tregua; porque no hay tiempo. En los años 60’s y 70’s Nabokov mencionaba en el prólogo de su libro que, las primeras señalizaciones fuera por el uso “pornográfico” de la novela, pero no mencionaba solo rechazo (de tantos) de las editoriales por la relación entre HH y Dolores Haze de 12 años. Predominaba una moral religiosa que exhibía problemas más allá de solo aquella relación, sino las imágenes “pornográficas”, el poco americanismo, entre otros. En la actualidad el señalamiento, que parece el único, es la trágica relación de Dolores Haze con HH.

Por hoy el título de Lolita sigue siendo controversial para sus lectores y la cancelación injusta para el autor (claramente no de todas las personas), que le cierra el espacio a una expresión estética de alto nivel desde una historia aborrecible reducida a la cancelación.



Adenda: se puede discutir que hace esta obra en las personas que leen a Lolita hoy por hoy. 

Adenda 2: que trite la muerte de Yeison Jiménez.

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